La Cofradía de nuestro patrón, San Amador, ha dado a conocer una de las piezas más especiales y simbólicas de su patrimonio: la conocida como “Casulla del Pueblo”, una obra de gran riqueza artística y profunda carga devocional.
Se trata de una casulla confeccionada sobre un delicado tisú de plata, que aporta una luminosidad solemne al conjunto, y que se encuentra ricamente ornamentada con bordados datados entre el siglo XIX y principios del XX. Su diseño ha sido realizado por el maestro bordador cordobés Antonio de Padua Villar Moreno, quien ha logrado una composición elegante basada en motivos vegetales, rosas, hojarasca y elementos eucarísticos.
Entre estos detalles destacan las espigas de trigo y los racimos de uvas, símbolos del pan y el vino, que remiten directamente al misterio de la Eucaristía, eje central de la fe cristiana.
En la parte delantera de la pieza sobresale el Corazón flamígero y traspasado de Cristo Rey, un elemento de gran intensidad simbólica que representa el amor sacrificial de Cristo. Por su parte, en la zona trasera aparece el monograma “JHS”, referencia directa al nombre de Jesús y a su presencia en el Sacramento.
La casulla incorpora además elementos escultóricos, como cabezas de querubines realizadas en imitación de marfil por el escultor Manuel Luque Bonillo, que aportan volumen y refuerzan el carácter celestial de la obra.
Uno de los aspectos más emotivos de esta pieza se encuentra en su interior: el forro, elaborado en damasco de seda color marfil, recoge los nombres de numerosos marteños y devotos que han hecho posible este proyecto, lo que convierte a esta casulla en una obra colectiva, nacida del sentimiento y la fe de todo un pueblo.
Desde la Cofradía destacan que esta pieza no solo tiene valor artístico, sino que representa un legado espiritual y cultural que une tradición, devoción y participación ciudadana en torno a la figura de San Amador.





