La lluvia impide la salida en un Martes Santo cargado de emoción, homenaje y fe compartida

La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo de la Túnica Blanca y María Santísima de la Trinidad en su Mayor Dolor y Desamparo vivió un Martes Santo distinto, marcado por la suspensión de la estación de penitencia, pero también por momentos imborrables de fraternidad y devoción.

A última hora de la tarde, y tras evaluar la inestabilidad meteorológica, la Junta de Gobierno de la Cofradía decidió no realizar la salida procesional. La noticia fue comunicada oficialmente por el presidente de la Cofradía, Juan Lara, quien dirigió unas palabras a los fieles congregados en el convento trinitario.

Una decisión tan difícil como necesaria, que cayó como un jarro de agua fría entre los fieles y cofrades allí reunidos, muchos de los cuales no pudieron contener las lágrimas al conocer la noticia.

Tras el anuncio, Juan Moreno, Vice Hermano Mayor de la Cofradía, expresó, si bien es importante velar por el patrimonio de la Cofradía, también es esencial proteger la seguridad de todos los hermanos y hermanas que participan cada año. La decisión fue un acto de responsabilidad y consideración por el bienestar colectivo.

Antes de comunicar la suspensión al pueblo, se celebró un emotivo acto interno en el convento trinitario. La Cofradía rindió homenaje a Andrés Jiménez, quien durante 33 años ha sido los ojos y la voz del paso del Cautivo. Agradeció el cariño y la confianza de toda una vida, dejando paso a una nueva generación. El relevo recae ahora en Jesús Moreno.

Jesús reconoció a Radio Martos que, desde la pandemia, solo han podido salir una vez, y lamentó que Andrés no haya podido despedirse guiando por última vez al Señor.

Como muestra de agradecimiento, la Cofradía entregó a Andrés un recuerdo por sus años como capataz, dejando claro que su vínculo con el Cautivo continúa intacto como hermano.

Uno de los momentos más sobrecogedores fue el homenaje póstumo al hermano y tesorero José Antonio Ortega, fallecido este año. Su nieto fue el encargado de realizar la primera levantá simbólica del paso del Cautivo, en un gesto profundamente emotivo que unió generaciones bajo la mirada del Señor. El silencio que lo acompañó decía más que cualquier palabra.

Ya en el exterior, aunque no hubo procesión, se vivió un momento de especial cercanía con los fieles. Los pasos de Jesús Cautivo y María Santísima de la Trinidad se asomaron a las puertas del convento trinitario para bendecir a quienes esperaban bajo una lluvia suave. El agua caía, pero no pesaba; pesaban más la emoción, la fe.

Un Martes Santo sin estación de penitencia, pero lleno de verdad, sentimiento y hermandad.

📸 Fotografías: Fran Lorenzo y Manuel Espejo