El Miércoles Santo volvió a ocupar su sitio en la Semana Santa con una de esas cofradías que tienen una manera muy particular de llenar la calle. Sin necesidad de excesos, la Hermandad de la Oración y Amargura volvió a dejar una noche con identidad propia, de las que se reconocen en cuanto asoman por la esquina.
Desde su salida, la cofradía fue marcando el ritmo de una noche distinta, de las que se viven más mirando que hablando. El paso de Jesús en la Oración en el Huerto volvió a abrir camino con esa escena tan característica, tan reconocible y tan ligada ya al Miércoles Santo marteño.
Con el paso de las horas, la hermandad fue ganando fuerza en la calle, dejando momentos muy cuidados y una estampa muy completa en distintos puntos del recorrido. La ciudad volvió a responder acompañando el paso de la cofradía, en una noche en la que el cortejo mantuvo su línea y su personalidad durante toda la estación de penitencia.
Tras el Señor, María Santísima de la Amargura volvió a poner una de las imágenes más delicadas de la noche. Su paso dejó escenas de gran belleza, especialmente en los tramos donde la calle se estrecha y todo parece detenerse por unos segundos.
La Oración y la Amargura volvieron a firmar una noche fiel a su estilo, sin salirse de lo que representa esta cofradía dentro de la Semana Santa: una hermandad con sello propio, con su forma de andar, de presentarse y de quedarse en la memoria de quienes la esperan cada año.
Desde MartosDirecto, os dejamos esta galería de imágenes.
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