Miguel Ortega, el marteño que brilla en Jiu-Jitsu

El marteño Miguel Ortega se ha convertido en una de las principales referencias locales en la práctica del Jiu-Jitsu en Málaga. En apenas dos años de entrenamiento, Miguel ha logrado destacar en la exigente disciplina de esta arte marcial, consiguiendo medalla de plata y bronce en la reciente Andalucía Cup BJJ 2025. Su paso por la academia Atitude BJJ Málaga no solo ha estado marcado por sus éxitos en competición, sino también por una profunda pasión y constancia que lo impulsan a entrenar más allá de la búsqueda de medallas.

En exclusiva para MartosDirecto, Miguel comparte con nosotros su experiencia, motivaciones y valiosos consejos para quienes estén interesados en iniciarse en el Jiu-Jitsu, demostrando que este deporte va mucho más allá de los premios y rankings, y se basa en el amor por la práctica y el crecimiento personal.

¿Cómo te iniciaste en el Jiu-Jitsu?

Empecé en el jiu-jitsu hace un par de años, en 2023, y creo que fue motivado por mi padre. No actualmente, pero cuando era pequeño sí que él me hablaba mucho de las artes marciales. Él lo veía mucho en televisión y a mí, la verdad, es que me llamaba la atención, pero nunca me atreví a dar el paso y empezar a practicar este tipo de deportes. Le tenía mucho respeto. Aprovechando que abrieron un gimnasio en Málaga, cerca de donde vivo, decidí animarme y estoy muy contento. 

El jiu-jitsu es un deporte de contacto, un tipo de lucha de defensa personal que originalmente procede del judo y fue adaptado de manera que, en la actualidad, consiste en una forma de lucha centrada en agarres y en la aplicación de llaves. Lo contrario que puede ocurrir en otros deportes, como por ejemplo el boxeo o el kárate, en los que hay golpeo, en el jiu-jitsu no hay nada de golpeo, y lo que se desarrolla son técnicas que están destinadas a controlar al adversario, fundamentalmente en el suelo, a inmovilizarlo y llevarlo a una situación que llamamos de sumisión.

¿Existe un sistema de niveles y cómo funcionan las competiciones?

El jiu-jitsu es un arte marcial que, al igual que otras, tiene un sistema de cinturón que va por colores desde el blanco hasta el negro. El blanco es el inicial y el negro, el avanzado. En comparación con otras artes marciales, tiene menos cinturones, lo que generalmente se traduce en que, para pasar de un cinturón a otro, requiere un poco más de tiempo que, por ejemplo, el kárate o el taekwondo. Los cinturones son el blanco, el azul, el morado, el marrón y el negro, en este orden.

En cuanto a la competición, está un poco más en desarrollo en comparación con artes marciales más tradicionales, como el judo, pero últimamente está ganando más popularidad, sobre todo porque los luchadores están siendo más conocidos, como Ilia Topuria, que ha sido muy conocido últimamente. Para competir, dependerá del color de tu cinturón y también de tu edad y tu peso, que es lo que determina la categoría en la que uno se inscribe para competir. Depende de estas características, te encuadrarán con otros competidores con cualidades similares.

¿Dónde entrenas y cómo es el ambiente?

He entrenado siempre en la Academia Atitude de Málaga, desde que comencé. Creo que es un centro muy adecuado para iniciarse, ya que hay una gran variedad de tipos de personas que practican este deporte. Desde gente que se dedica a trabajo de oficina, como gente que se dedica a trabajos que implican un mayor esfuerzo físico, y de todas las edades: gente más joven, adultos e incluso gente cercana a los 60 años. La verdad es que el ambiente es muy bueno. Suele haber un poco de estigma con el tema de las artes marciales, no sé, quizás se relaciona el perfil del practicante con conductas agresivas o este tipo de cosas. Yo nunca me he encontrado nada de eso, al contrario. Un ambiente fenomenal, el compañerismo muy bueno, y me aporta mucha tranquilidad el hecho de haber encontrado un espacio donde poder estar tranquilo practicando algo que, aunque desde fuera puede parecer agresivo o violento, no lo es para nada.

Y a nivel competitivo, el propio instructor, que ha sido también competidor y tiene una amplia experiencia en este sentido, suele dar algunos tips interesantes que nos pueden beneficiar en el día de la competición a aquellos que decidan competir.

¿Participas en competiciones?

A nivel competitivo… yo no me considero un practicante de jiu-jitsu con un perfil muy marcado, orientado a la competición. Sí que es verdad que, al menos una vez al año, me gusta participar en este tipo de eventos, en torneos, en copas… para mantener esa «vidilla» que te da competir contra otra persona, de otra escuela, que tiene otra visión, otro bagaje diferente al tuyo, y probar hasta dónde eres capaz de llegar con tu conocimiento.

Cuando me planteo participar en alguna competición, sí que intento, las semanas de antes, mejorar o practicar aquello en lo que, en principio, se me da mejor. Potenciar ese juego que suelo desarrollar en las luchas y, sobre todo, no dejar mucho margen a la improvisación, aunque siempre hay una parte de eso.

Diferencias entre modalidades: Gi y No-Gi

La principal diferencia entre las modalidades de Gi y No-Gi, es decir, de kimono y de no kimono, es que en el caso de No-Gi se utilizan unas licras elásticas que se usan para los agarres, las técnicas de agarre que se pueden ejecutar en el adversario. En el Gi tenemos la posibilidad de establecer estos agarres en las solapas del kimono, en las mangas, pantalones o en el propio cinturón. En el No-Gi, al no tener esos elementos, el agarre se centra más en las extremidades del adversario: muñeca, tobillo, pie, etc.

Podríamos decir que el No-Gi es una modalidad más dinámica, ya que, al no haber esos agarres, el combate se presta a ser más movido. Sobre todo cuando se empieza a sudar, que el agarre se desliza mucho y permite más movilidad. El Gi, por el contrario, sí que haría falta un nivel más alto para poder desarrollar las técnicas, puesto que tenemos más limitantes y hay más posibilidades en lo que se refiere a los agarres.

Cada una tiene sus beneficios y se complementan la una con la otra. A mí, particularmente, me gusta más la modalidad de kimono, de Gi. Es la que más he practicado desde el principio y en la que también mejores resultados he estado obteniendo últimamente.

Técnicas favoritas

Es verdad que hay algunas posiciones en las que me veo más frecuentemente que en otras. No sé si es porque me gustan más esas técnicas o porque, no sé, tengo algo de facilidad para verme en esas posiciones en concreto, pero todas las que tienen que ver con lo que se llama «llaves de brazo», es decir, colocar el brazo en extensión como para sujetar una llave, ya sea utilizando las piernas o el propio cuerpo para provocar esa extensión, podríamos decir que son las que mejor resultado me están dando.

Aspecto mental y preparación

El planteamiento que se tiene que tener a la hora de iniciar esta práctica a nivel mental, ya sea para alguien que lo hace como hobby o para quien quiere orientarse más a la competición, es fundamental. Sobre todo cuando, en los primeros compases, alguien es nuevo en este deporte y se da cuenta de que, cuando empieza a «rodar» con una persona —rodar es el término que se utiliza para decir que se pone a luchar en una situación semi-real—, está en una situación de total indefensión ante una persona que es capaz de hacer contigo y de controlarte de todas las maneras que uno se imagina y en todas las posiciones.

Es una sensación de dominancia física absoluta; no eres capaz de poder zafarte ni siquiera de esta persona para salir corriendo. El jiu-jitsu es un arte marcial especializado en dotar a sus practicantes de herramientas para controlar, reducir y someter al adversario. Es una de las cosas que hay que tener en cuenta a la hora de empezar a practicar este deporte.

Hay que tener en cuenta que, al principio, hay que manejar esa frustración que se suele tener y tomarlo con tranquilidad, con respeto y con humildad. Tratar de ir mejorando cada día y tener en cuenta que esta sensación puede durar mucho tiempo. De hecho, cuando hablamos con otros compañeros que llevan más años entrenando, y que son ya cinturones más elevados, me comentan que les sigue pasando lo mismo. Entonces, es una sensación que realmente nunca desaparece, pero sí que es verdad que se acentúa mucho en los primeros años.

Objetivos a corto y largo plazo

Mi objetivo dentro del jiu-jitsu, como práctica deportiva, es intentar mantenerme lo más saludable posible y lo más alejado posible de las lesiones para poder mantener la práctica durante todo el tiempo que pueda. Para ello, simplemente cuidarme, hacer algún tipo de preparación física complementaria a la práctica del deporte e intentar, a nivel nutricional, comer lo mejor posible. En el momento del entrenamiento, trato de evitar gestos que sean potencialmente peligrosos y también intento evitar a algunos compañeros que marcan un poco más, e intento practicar con aquellas personas que tienen una visión más parecida a la mía: para mantenerme saludable y para aprender a defenderme, por supuesto.

En cuanto a nivel competitivo, me gusta todos los años participar en alguna competición. Existe una competición que es la más reconocida a nivel mundial, que son los campeonatos europeos. Funcionan por inscripción y cualquier persona que pague la tasa puede participar. El nivel es altísimo. Generalmente, las personas que se inscriben a este tipo de torneo es porque tienen una dedicación muy intensa a este deporte y realmente se ven con opciones de obtener victorias. Podría estar bien en un futuro participar en uno de estos eventos, pero no es un objetivo que me plantee muy seriamente y será una cosa más que lo dirá el futuro, si por las circunstancias personales, por el trabajo, por familia… me permite entrenar más intensivamente, quizás sea algún objetivo que se pueda plantear en el futuro. Desde luego, para el que esté orientado a la competición, este torneo sería como La Meca de las competiciones, participar e intentar hacer un buen papel.

Recomendaciones para nuevos practicantes

La respuesta que le daría a alguien que se esté planteando si empezar este deporte es que el mejor día para comenzar es el día en el que se pueda. Cuánto antes se comience a practicar, antes se verán los resultados, obviamente. A mí me pasa, por ejemplo, que siempre le he dado muchas vueltas a la hora de empezar con un arte marcial. Siempre me había llamado la atención quizás más el jiu-jitsu por lo efectivo que es, y ahora que han pasado ya casi dos años y medio desde que comencé a practicarlo, la verdad es que me alegro mucho de haber dado el paso aquel día y no haberle dado más vueltas. Simplemente llega y acércate al gimnasio que esté más cerca de casa.

Yo creo que esto es importante, influye mucho en el hecho de que te sea cómodo ir, no tanto por el prestigio que puede tener una escuela o no. Dentro de unos límites, claro. Si es una escuela normal, yo valoraría mucho el hecho de que me fuera cómodo, poder ir a practicar lo que esté cerca de casa. Siempre teniendo la posibilidad de hacer una clase de prueba, gratuita, y valorarlo. Seguramente haya más gente que esté haciendo una clase de prueba como tú, y si no, pues no importa, porque te vas a dar cuenta de que es una actividad como otra cualquiera y te vas a ver con gente de todo tipo, como en cualquier otra actividad.

Lo bonito que tiene el jiu-jitsu es que le ves la utilidad práctica a las técnicas que se ven desde el primer día. Incluso desde la misma clase de prueba, sientes que sales de la clase con más habilidades, que son realmente útiles en tu día a día, y eso suele motivarte a seguir yendo. Mi consejo es simplemente que —quien se lo esté planteando— se anime, que se líe una manda a la cabeza y que vaya a un gimnasio, que haga una clase de prueba y seguro que le gusta y acabará apuntándose.


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