El Cautivo y la Trinidad escriben otra noche de emoción en el Martes Santo marteño

El Martes Santo marteño volvió a dejar una de esas estampas que hablan por sí solas. La salida procesional de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo de la Túnica Blanca y María Santísima de la Trinidad en su Mayor Dolor y Desamparo congregó a muchísimo público desde los primeros minutos, confirmando una vez más que se trata de una de las noches más esperadas de la Semana Santa de Martos.

La expectación fue máxima desde la salida, donde numerosos vecinos y devotos se dieron cita para acompañar a la cofradía en uno de sus momentos más especiales. La emoción se hizo visible desde el primer instante, en una noche donde el recogimiento, la devoción y el sentimiento volvieron a ir de la mano.

Uno de los puntos más destacados de la jornada fue, sin duda, toda la bajada del cortejo, seguida por muchísimas personas que quisieron acompañar de cerca el caminar de la hermandad. A cada paso, las calles fueron convirtiéndose en un auténtico río de gente, reflejo del cariño y la devoción que despiertan tanto el Señor Cautivo como la Virgen de la Trinidad.

Pero si hubo un instante especialmente esperado fue el que se vivió en la Plaza de la Fuente Nueva, donde una gran cantidad de personas volvió a concentrarse para presenciar uno de los momentos más emotivos de la noche: el encuentro entre ambos pasos.

Un instante cargado de simbolismo, sentimiento y fe, que representa el reencuentro de una Madre con su Hijo, y que volvió a emocionar profundamente a todos los presentes. Un momento de esos que no se explican fácilmente, porque se viven desde dentro y dejan huella en quienes lo contemplan.

La cofradía volvió a dejar una estación de penitencia muy seguida, muy sentida y arropada por su pueblo, en una noche donde Martos respondió una vez más llenando calles, plazas y rincones al paso de una de sus hermandades más queridas.

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